ÁNGEL MARÍA CORTELLINI

PINTOR DE LA REAL CÁMARA


© José Carlos García Rodríguez


El torero Francisco Montes "Paquiro" (Colección Carmen Thyssen)

 

 

 

De nuevo traemos a nuestra Galería la semblanza de un pintor sanluqueño. Tras las figuras de Francisco Pacheco  y de Miguel Acquaroni nos acercamos a la personalidad de Ángel María Cortellini y Hernández (1819-1889), adscrito al costumbrismo romántico andaluz. Iniciado como pintor de majos, toreros, bailarinas, escenas de taberna y rincones populares, la trayectoria artística de Cortellini dió un importante giro al realizar un retrato del rey consorte Francisco de Asís de Borbón. Nombrado Pintor de la Real Cámara en 1850, esta condición permitió al artista sanluqueño realizar pinturas con las efigies de los soberanos así como copiar numerosos cuadros de la familia real española y recibir encargos de retratos de importantes personalidades tanto de la corte como de provincias.




A quienes hayan visitado el Museo Nacional del Romanticismo no les habrá pasado inadvertidos, tanto por su excelente factura como por su colorido, los retratos de Isabel II y de su esposo Francisco de Asís que encontramos en el vestíbulo de este museo madrileño. Estas pinturas fueron realizadas por Ángel María Cortellini en 1852, cuando el pintor ya ostentaba el cargo de Pintor de la Real Cámara.


Al parecer, la obra de Cortellini fue conocida por el rey consorte al visitar la exposición del Liceo de 1848. En esta exposición Francisco de Asís quedó muy gratamente sorprendido al contemplar la famosa pintura del torero Francisco Montes Paquiro expuesta por Cortellini a quien el rey llama a Palacio para encargarle un retrato que está considerado como el primero de la serie que realizara para la familia real. En este primer retrato que hace el pintor sanluqueño
Salida de la Plaza (Colección Carmen Thyssen)
de Francisco de Asís, el rey consorte se nos aparece
siguiendo la forma convencional de representación de la realeza: ataviado con uniforme militar de gala sobre el que luce diversas condecoraciones, entre las que destaca la Orden del Toisón de Oro y la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Porta el bastón de mando en su mano derecha y la corona real aparece depositada sobre un cojín. En 1850 el pintor recibe otro encargo de Francisco de Asís. En este caso se trataba de realizar una pintura alegórica de la muerte del Príncipe de Asturias. El resultado entusiasmó tanto al rey consorte que Ángel María Cortellini fue merecedor de recibir el título de Pintor de la Real Cámara.

 


Costumbrismo andaluz



Ángel María Cortellini y Hernández nació en Sanlúcar de Barrameda el 27 de septiembre de 1819. Fueron sus padres Jacinto Cortellini, un italiano de Piamonte, y la sanluqueña María Hernández. Ángel María comienza su formación académica a muy temprana edad en la escuela de pintura de su ciudad natal, pasando con posterioridad a Sevilla donde sigue formándose bajo la tutela de Joaquín Domínguez Bécquer. Más tarde, en 1837, viaja a la tierra de su padre donde continúa sus estudios artísticos en Turín y Milán.

El cante de la moza (Coleccion Carmen Thyssen)

De vuelta en España en 1842, Cortellini se matricula en la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla donde se interesa por el paisaje, además de estudiar la obra de Murillo de quien copia algunos de sus cuadros más representativos, entre ellos La huida a Egipto y La Sagrada Familia. Como fruto de esta formación sevillana bajo la dirección de Manuel Barrón, se van sucediendo las primeras obras del pintor sanluqueño en las que prevalecen las escenas de marcado costumbrismo tan del gusto de la época: majos, toreros, rincones típicos, escenas de taberna y bailarinas. A esta etapa corresponden obras como El cante de la moza (1846), No más vino (1847) y Salida de la plaza (1847), tres cuadros que hoy forman parte de la Colección Carmen Thyssen-Bornamisza. También de estos años en que Cortellini se dedica a la pintura costumbrista es el retrato de Francisco Montes Paquiro que el pintor de Sanlúcar presenta en la exposición del Liceo Artístico y Literario en 1848 y que tanto gustó al rey Francisco de Asís. A la postre, como vimos, este sería el motivo por el que a Cortellini se le abrieron las puertas de la Corte. 

Pintura de Cortellini en el Congreso de los Dipiutados.
 
Tras permanecer una nueva temporada en Italia con el fin de perfeccionarse con el estudio de las obras de los grandes maestros italianos, Cortellini regresa a Madrid para seguir el estilo del retrato oficial que había sido impuesto por el gran Federico de Madrazo.

Cortellini retratista

 


El catálogo de retratos realizados por Cortellini a partir de su establecimiento en Madrid es amplísimo ya que consigue hacerse con una gran clientela entre la nobleza y la burguesía. Aparte de a los reyes, al infante don Sebastián y a otros miembros de la familia real, el artista sanluqueño pintó a numerosas personalidades de la vida política y social española de la época. Entre ellas, Evaristo San Miguel, Santiago de Tejada, condesa de San Félix, Antonia Roca, Cirilo Álvarez, Manuel Somoza, Laureano Norzagaray, vizcondesa de Casa-González o Tirso de Obregón, considerándose al sanluqueño como uno de los retratistas fundamentales de la etapa isabelina y primeros años de la Restauración. Los retratos realizados por Cortellini estuvieron presentes en las Exposiciones Nacionales durante muchos años a partir 1856, consiguiendo galardones en 1860 por el retrato de su esposa y en 1867 por el de la actriz María Muñoz.


Isabel II (Museo del Romanticismo, Madrid)

Ángel María Cortellini cambia la temática de sus cuadros al iniciarse la década siguiente cuando empieza a producir bodegones y algunas pinturas de contenido histórico como La batalla de Wad-Ras, una obra que en realidad es una sucesión de pequeños retratos y en cuyo fondo se representa aquella batalla victoriosa para las armas españolas frente al sultán de Marruecos. Muchos de los cuadros de Cortellini se conservan hoy en el Museo Nacional del Romanticismo de Madrid, el Museo Carmen Thyssen de Málaga y los museos de Bellas Artes de Bilbao y de Valencia, así como en numerosas colecciones privadas.


Las referencias biográficas de Ángel María Cortellini se suspenden en 1887, último año en que presenta sus obras en la Exposición Nacional. La fecha de su muerte en Madrid nos es desconocida, siendo fijada en el año 1889 por algunos autores. Aunque no hemos conseguido un retrato de Cortellini, existe un cuadro de su autoría titulado La familia del pintor, donde el artista aparece junto a su esposa y su hijo “en una composición ideada con gusto y acierto y hasta con ternura donde reina la deliciosa tranquilidad del hogar” como dijera un crítico al analizar esta obra. Su hijo, Ángel María Cortellini Sánchez, fue también un estimable pintor. Formado en el taller de su progenitor y especializado en marinas y en cuadros de combates navales, muchas de las obras de Cortellini Sánchez se encuentran actualmente expuestas en el Museo Naval de Madrid.






ARTÍCULO PUBLICADO EN REVISTA CIRQULO
Otoño de 2017