JOSÉ MARÍA ROMERO ESCACENA

DIBUJANTE Y CARICATURISTA

© José Carlos García Rodríguez






Aunque veterinario de profesión, José María Romero Escacena (1901-1978) fue  un personaje que alcanzaría una gran fama por la calidad de su pintura y, especialmente, por las ilustraciones que acompañaban las crónicas y críticas musicales en el diario ABC de Madrid. Durante su larga colaboración en el periódico de la familia Luca de Tena, Romero Escacena tuvo la oportunidad de realizar innumerables caricaturas de directores de orquesta, violinistas, pianistas, guitarristas y de cualquier otro instrumentista clásico, consagrado o novel, que actuase en los teatros y salones musicales madrileños. Con su magistral trazo, Romero Escacena plasmaría los peculiares rasgos físicos y la personalidad de cada uno de aquellos artistas para conformar toda una galería gráfica de intérpretes musicales españoles de la primera mitad del pasado siglo.
Regino Sáinz de la Maza. Caricatura de José María
Romero Escacena para el diario ABC (19/11/1931). 

Nacido en Sanlúcar de Barrameda el 8 de enero de 1901,  José María Romero Escacena fue el menor de diez hermanos en una familia donde proliferaron los artistas de altura. Su hermano Baldomero, médico de profesión, fue un estimable guitarrista a quien el sacerdote Pedro Badanelli dedicó un precioso tríptico de sonetos titulado La guitarra, el guitarrista y Baldomero con ocasión de un homenaje que se le tributó en el Gran Hotel La Fuente de Sanlúcar en agosto de 1930. Hijo de Baldomero fue el genial y controvertido pintor sevillano Baldomero Romero Ressendi. 

Andrés Segovia. Caricatura de José María
Romero Escacena para el diario
ABC (19/11/1930)
José María Romero Escacena sintió desde muy niño una gran pasión por la pintura, vocación a la que su padre permitiría que el menor de sus hijos se dedicase plenamente a ella con la condición de que antes cursara estudios universitarios. La carrera elegida fue la de Veterinaria cuyos estudios realiza en la Escuela Superior de Veterinaria de Córdoba. Fallecido su padre antes de terminar la carrera, Romero Escacena logró pagarse el último curso gracias a sus dibujos y especialmente a las caricaturas de artistas y de personajes públicos que vendía a periódicos andaluces y madrileños. 

El joven José María logra prontamente un prestigio que se acrecienta a partir de 1925, año en que presenta en el Ateneo de Madrid una exposición de gran éxito en la que exhibe medio centenar de obras en las que mostraba el talento de su personalidad artística. 

El guitarrista alicantino
Francisco Alfonso.
 Caricatura de José Mª Romero
 Escacena  para el diario ABC (28/2/1934)

Establecido en Madrid, donde ingresa como veterinario de la Plaza de Toros de las Ventas, Romero Escacena simultanea su pintura con su profesión. Así, en 1929, al fundarse la edición andaluza de ABC en coincidencia con la celebración de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, colabora con este periódico donde publica un gran número de caricaturas de políticos y actores y reproducciones de pinturas de escenas médicas (El doctor aprovechado, La lección de anatomía, Una operación quirúrgica, ¿Se habrá dormido el doctor?...). Del ABC sevillano pasaría a la edición madrileña de este mismo diario donde los Luca de Tena lo contratan para ilustrar las críticas musicales que firmaba Ángel María Castell, primero, y Regino Sáinz de la Maza, a partir del final de la Guerra Civil. Entre los músicos caricaturizados por Romero Escacena para ABC abundaron especialmente los concertistas de guitarra, instrumento al que, al igual que su hermano Baldomero, fue un gran aficionado. Junto a consagrados intérpretes de guitarra, como Andrés Segovia o el propio Regino Sáinz de la Maza, también aparecerían en las páginas del diario madrileño las efigies trazadas por el dibujante sanluqueño  de otros destacados guitarristas como Pantaléon Minguella, Francisco Alfonso, Miguel Ángel Martínez, Asunción Granados o Luis Sánchez Granada. Introducido en el ambiente musical de la capital de España, Romero Escacena intima con Andrés Segovia por cuya mediación conoce a la guitarrista madrileña Rosario Fernández-Huidobro con quien contraería matrimonio en 1944 en la iglesia de Los Jerónimos. Fue padrino de la boda Fernando Luca de Tena y testigo Regino Sáinz de la Maza.

Caricatura de la actriz Amalia de Isaura por
José Mª Romero Escacena
(Museo Nacional del Teatro de Almagro)
Caricatura de José Mª Romero Escacena dedicada a
Josephine Baker (1930)
Con ocasión de su matrimonio, José María Romero Escacena mostraría sus conocimientos musicales con una composición para violín, chelo y piano dedicada a su mujer y que fue interpretada durante el banquete de boda, siendo muy aplaudido por el compositor Joaquín Rodrigo quien asistió a los esponsales. 

Tras su matrimonio, el dibujante sanluqueño abandona Madrid y deja de colaborar con sus caricaturas en ABC. Después de permanecer unos años en Sitges, Masnou, Barcelona y Toledo, donde siguió  ejerciendo su profesión de veterinario, Romero Escacena regresa a Madrid en 1962 donde se hace cargo del Museo Zootécnico de la Facultad de Veterinaria de la Complutense.




Autocaricatura de José María Romero Escacena.
(Colección de su hija Elisa Romero Fernández-Huidobro)
Durante sus últimos años y hasta su fallecimiento en Madrid el 3 de enero de 1978, Romero Escacena siguió pintando en sus ratos de ocio, presentando sus obras, especialmente compuesta de caricaturas de actores, toreros y de compañeros veterinarios, en sucesivas exposiciones. Muchas de sus caricaturas de actores, donadas por su hija Elisa, forman parte del Museo Nacional del Teatro de Almagro.
¿Hasta cuándo...?, el famoso libro donde Romero Escacena
analiza el por qué se caen los toros tras la suerte de varas.
José María Romero Escacena fue autor de libros relacionados con sus conocimientos veterinarios. Entre ellos, Pelos o pintas del toro de lidia (Gráficas Uguina, Madrid, 1953), Capas o pelos del caballo (Gráficas Uguina, Madrid, 1954) y ¿Hasta cuándo...? La suerte de varas y sus consecuencias (Ediciones Romero Escacena, Madrid, 1962), todos ellos complementados con preciosas láminas a color dibujadas por el propio autor.